Ácido Úrico y Alimentación: Purinas en Alimentos


INTRODUCCIÓN

acido_urico_purinas_articulacionEl tratamiento de los niveles altos de ácido úrico en sangre -o hiperuricemia- es una práctica dietética cuyos resultados se ven mejorados cuando el paciente conoce bien aquellos alimentos que podrían ser beneficiosos o perjudiciales para un control adecuado de esta sustancia.

De entre las prácticas más comunes en el tratamiento, la restricción de alimentos ricos en purinas (sustancia precursora del ácido úrico) es una de las más complejas, si bien, afortunadamente, esta restricción no es total sino parcial, reduciéndose únicamente la frecuencia de consumo de aquellos alimentos que presentan determinadas peculiaridades.

Por ello, en este artículo vamos a clasificar los alimentos según su contenido en purinas, para así facilitar una guía a la que recurrir en casos agudos de hiperuricemia o siempre que sea conveniente, como medida preventiva, reducir los niveles de ácido úrico en sangre.

ÍNDICE GENERAL:

1.- PURINAS EN LOS ALIMENTOS

La restricción o disminución del consumo de alimentos ricos en purinas es uno de los métodos más comunes en el tratamiento de la hiperuricemia, pues un alimento rico en éstas provoca un mayor aumento en el ácido úrico en el organismo.

Si bien, como mencionábamos al abordar el tratamiento de la hiperuricemia, la reducción en los niveles de ácido úrico mediante la restricción de alimentos ricos en purinas no supera el 20%, controlar aquellos alimentos que la presenten en mayor proporción mejorará el cuadro clínico sin excesivos esfuerzos.

Según su contenido en purinas, podemos clasificar los alimentos en tres grupos:
– alimentos ricos en purinas (más de 150 mg por cada 100g de alimento).
– con contenidos moderados en purinas (entre 50 y 150 mg /100g de alimento).
– pobres en purinas (con menos de 50 mg /100g de alimento).

Veámoslos:

1.1.- ALIMENTOS RICOS EN PURINAS

Son aquellos que aumentan en mayor proporción los niveles de ácido úrico (presentando cantidades superiores a los 150 mg de purinas por cada 100g de producto, alcanzando algunos los 800 mg/100g), por lo que su consumo se ve reducido tanto para mejorar una hiperuricemia como para evitarla.

Destacan:

acido_urico_purinas_carnes_y_embutidosVísceras: son de los que más favorecen un aumento en los niveles de ácido úrico. En este grupo encontramos las mollejas, los riñones, el hígado, los sesos y los callos, siendo todos ellos poco recomendables (especialmente en el caso de los primeros).

Jugos y extractos cárnicos: Los extractos y caldos de carnes son, junto con las vísceras, de los productos cárnicos que más ácido úrico presentan, lo que los hacen especialmente poco recomendables.

Determinados pescados: algunas variedades de pescado azul presentan cantidades destacables en purinas, distinguiéndose por encima del resto. Es el caso de las anchoas, las sardinas, los arenques y la caballa, cuyo consumo debe moderarse.

Embutidos y Charcutería: con un contenido en purinas similar a algunas carnes (generan unos 150 mg de ácido úrico por cada 100g de alimento), los productos de charcutería son alimentos cuyo consumo es recomendable evitar o reducir a ocasiones esporádicas.

 

1.2.- ALIMENTOS CON CONTENIDO MODERADO EN PURINAS

Son alimentos cuyo contenido en purinas (entre 50 y 150 mg por cada 100g) los coloca en las zonas intermedias de las tablas y cuya restricción, por tanto, es menos importante.

Destacan:

acido_urico_purinas_marisco_carne_legumbresCarnes y pescados: La mayoría de los pescados contienen cantidades moderadas en purinas, como igual ocurre con las carnes rojas (buey, ternera, cerdo y cordero) y las aves (pollo, pavo, pato y aves de caza), restringiéndose su consumo a unas cinco raciones semanales en casos de hiperuricemia.

Quesos muy fermentados, huevas de pescado y marisco: Todos ellos provocan un aumento aproximado de unos 120 mg de ácido úrico por cada 100g de producto consumido. Deben restringirse y consumirse moderadamente.

Legumbres: Con aumentos variables en la generación de ácido úrico (entre 50 y 150 mg /100 g de alimento), el consumo de legumbres (garbanzos, habichuelas, lentejas y guisantes) se restringe a una o dos raciones semanales.

Determinadas verduras: Algunas verduras presentan mayores cantidades de purinas que el resto de ellas, algo a tener en cuenta a la hora de consumirlas: se trata de los espárragos, los champiñones, la coliflor, los guisantes, los brotes de soja y las espinacas, capaces de generar aumentos en los niveles de ácido úrico en rangos similares a las legumbres.

 

1.3.- ALIMENTOS POBRES EN PURINAS

Son aquellos cuyas cantidades en purinas son escasas o nulas (siempre menos de 50 mg por cada 100g de alimento), razón por la cual su consumo es recomendable y no presentan restricciones.

Entre ellos destacan:

Pan y cereales refinados: contienen cantidades escasas de purinas, si bien, en sus formas integrales (junto con el salvado), estas cantidades son mayores. Dentro de este grupo están el pan y el trigo, los cereales de desayuno, el arroz, la avena y el resto de cereales.

acido_urico_purinas_verduras_queso_frutaLeche, lácteos y huevos: contienen cantidades escasas de purinas en su composición, pudiendo no modificar los niveles de ácido úrico o hacerlo en bajas proporciones, lo que los hacen alimentos recomendables.

Frutas y verduras: Tanto las frutas (y sus jugos) como la mayoría de las verduras (salvo las mencionadas en el anterior punto) presentan cantidades reducidas de ácido úrico en su composición, por lo que su consumo es muy aconsejable, más teniendo en cuenta su poder como basificantes de la orina.

Café, té, refrescos, gelatina, azúcar y dulces: Contienen escasas cantidades de purinas, por lo que su consumo no está desaconsejado en el tratamiento de la hiperuricemia salvo en determinados casos, como los de obesidad o hipertensión.

 

2.- CUESTIONES FINALES EN EL ABORDAJE Y TRATAMIENTO DE LA HIPERURICEMIA

De entre las diferentes recomendaciones en el tratamiento de la hiperuricemia, la restricción en el consumo de alimentos ricos en purinas es uno de los más complicados de seguir, dada su complejidad y su discordancia con otros métodos de tratamiento.

Si bien un menor consumo en alimentos ricos en purinas mejora el cuadro clínico al reducir su aporte, la alcalinización urinaria mejora la solubilidad del ácido úrico y su eliminación, lo que hace de ambos métodos tratamientos conjuntos en el tratamiento de la hiperuricemia.

Sin embargo, existen tanto alimentos acidificantes cuyo contenido en purinas es bajo como otros cuyo contenido en purinas es alto siendo basificantes, lo que provoca incompatibilidades entre ambos métodos.

Esto explica por qué la restricción en el consumo de alimentos en la hiperuricemia se reduce principalmente a aquellos que presentan tanto un contenido alto en purinas como potencial acidificante.

Asimismo, alimentos con bajo contenido en purinas que además favorecen una reducción en la acidez urinaria  son particularmente aquellos cuyo consumo se recomienda aumentar en el tratamiento.

Por su parte, la toma de bebidas o aguas bicarbonatadas permite reducir la acidez urinaria, lo que, por último y para finalizar, ayuda a relajar más las restricciones dietéticas del tratamiento conjunto, permitiendo así que las restricciones nutricionales de alimentos ricos en purinas no sean tan severas.

 

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3.- BASES BIBLIOGRÁFICAS Y LECTURAS RECOMENDADAS

– Gil Hernandez, A. Tratado de Nutrición, tomo I. Bases Fisiológicas y Bioquímicas de la Nutrición. Editorial Médica Panamericana. Mayo 2010.

– Gil Hernandez, A. Tratado de Nutrición, tomo IV. Nutrición Clínica. Editorial Médica Panamericana. Mayo 2010.

– Daniel A. de Luis Román, Diego Bellido Guerrero, Pedro Pablo García Luna. Dietoterapia, Nutrición Clínica y Metabolismo. Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Ediciones Díaz de Santos. 2012.

 

Sergio Carmona Torres
Dietista-Nutricionista