Consejos Dietéticos: Artritis Reumatoide


INTRODUCCIÓN

artritis_reumatoide_rigidez_articularLa artritis reumatoide es un trastorno relacionado con las defensas del organismo que provoca daños en las articulaciones y en el hueso, provocando procesos dolorosos que reducen nuestra capacidad física.

Del fruto de los últimos años de investigación podemos sacar conclusiones claras sobre determinados grupos de alimentos favorecedores y protectores frente a la enfermedad, así como una serie de consejos dietéticos y conductuales que pueden ayudar en el desarrollo de tratamientos dietéticos específicos.

En este artículo, vamos a centrarnos en definir qué es la artritis reumatoide así como las estrategias dietéticas que pueden ayudarnos con la enfermedad.

ÍNDICE GENERAL:

1.- CONCEPTO

La artritis reumatoide es un trastorno autoinmune que provoca inflamación, dolor, perdida de flexibilidad articular e incluso distintos grados de incapacidad física -de evolucionar negativamente en el tiempo-.

Parece estar altamente relacionado con una hiperfunción de los linfocitos TH17, cuyo papel fundamental es el de combatir bacterias extracelulares y hongos, pero que en estos casos promueve procesos inflamatorios crónicos autoinmunes en consecuencia a una hipersecreción de la citocina proinflamatoria interleucina 17.

El papel de la alimentación, aunque de un modo aún general, se ha estudiado en relación a las distintas respuestas inflamatorias en la artritis reumatoide, observándose que ésta influye  tanto en la aparición como en la evolución e intensidad de la enfermedad.

Como ejemplo, se comprobó que el ayuno era efectivo en la disminución de la intensidad de un proceso agudo de artritis reumatoide, al no proporcionarse con los alimentos los mediadores necesarios para la respuesta inflamatoria. Desde este punto se ha evolucionado, descubriéndose determinados nutrientes que favorecen la inflamación y otros que la disminuyen, reduciendo igualmente la frecuencia de episodios reumáticos. Veámoslo.

2.- CONSEJOS DIETÉTICOS EN LA ARTRITIS REUMATOIDE

Los esfuerzos en el estudio para el tratamiento dietético de la artritis reumatoide se han dividido principalmente en dos puntos o ramas de investigación:

-Por un lado, descubrir aquellos alimentos que pudieran provocar el desarrollo de artritis reumatoide así como desencadenar procesos reumáticos tras su consumo.

-Por otro lado, encontrar qué alimentos pudieran ser protectores frente a la aparición de artritis reumatoide así como favorecedores de una menor intensidad o reducción en la inflamación.

Fruto de este esfuerzo tenemos las principales recomendaciones para el tratamiento de la artritis reumatoide:

 

2.1.- AUMENTO EN EL CONSUMO DE ÁCIDOS GRASOS ω3 EPA, DHA Y α-LINOLÉNICO

artritis_reumatoide_alimentacion_omega-3Desde hace años se conoce el efecto beneficioso que ejercen los ácidos grasos omega-3 en el tratamiento de la artritis reumatoide y otros procesos inflamatorios.

Múltiples estudios clínicos en pacientes comprobaron cómo el consumo frecuente de ácidos α-linolénico (ALA), eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) provocaba una mejora a corto plazo en la rigidez articular, y una reducción en la inflamación y el número de articulaciones doloridas a largo plazo. Estos resultados se deben, en gran medida, al potencial de estos ácidos grasos como inhibidores de la formación de mediadores de la inflamación (como prostaglandinas y leucotrienos), reduciendo así la respuesta inflamatoria.

Los ácidos grasos omega-3 se encuentran presentes principalmente en pescados (sardina, boquerón, salmón, arenque, trucha, atún…), semillas (linaza, calabaza, colza, soja, nuez…) y verduras de hoja verde (acelgas, perejil y verduras ricas en clorofila).

 

2.2.- REDUCCIÓN EN EL CONSUMO DE GRASAS SATURADAS

Un consumo rico en alimentos grasos, especialmente de origen animal, contribuye a padecer dolor en los tejidos y a sufrir inflamaciones en la artritis reumatoide.

artritis_reumatoide_alimentos_desaconsejadosEsto es debido, en gran medida, a su contenido en ácido araquidónico y en leucotrienos, ambos presentes en el tejido graso animal: si bien los leucotrienos son la principal causa de inflamación en el cuerpo humano, el ácido araquidónico es la base, a través de distintas rutas metabólicas, de la creación de prostaglandinas inflamatorias, que inducen o provocan dolor.
Así, la consecuencia del consumo de determinados alimentos grasos de origen animal es inversa a la del consumo de ácidos grasos omega-3, favoreciendo la inflamación.

Los leucotrienos podemos encontrarlos en los tejidos animales (carne, pescado, etc.), mientras que son ricos en ácido araquidónico las carnes (especialmente las rojas), los lácteos no desnatados, los huevos y determinadas clases de pescados (perca y caballa, principalmente), si bien algunos vegetales, como la soja, el aceite de sésamo, las coles o el ajo también lo presentan.

 

2.3.- CONSUMO DE ANTIOXIDANTES

En cuanto al efecto del consumo de diferentes antioxidantes en la artritis reumatoide, se ha encontrado que las vitaminas A, C y E, así como el zinc y la β-criptosantina (y tal vez el cobre) pueden evitar la oxidación celular, disminuyendo la inflamación y la muerte celular, pudiendo además ser protectores frente al desarrollo de la artritis reumatoide.

artritis_reumatoide_antioxidantesPor su parte, niveles bajos de selenio así como de α-tocoferol (vitamina E) pueden ser factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad.

Son variadas las fuentes de estos nutrientes; de forma simplificada:

-La β-criptosantina y la vitamina C se encuentran ambas presentes en los cítricos.
-La vitamina A tanto en lácteos, huevos y carnes como en verduras con tonalidades rojizas o de hoja oscura.
-La vitamina E principalmente en los aceites vegetales.
-El zinc en los cereales integrales, carnes, pescados y verduras de hoja oscura, entre otros.
-Por último, el selenio está presente en múltiples alimentos: pescados (atún, sardina, besugo, dorada, etc.), crustáceos y marisco, cereales (preferiblemente integrales), o en las semillas de girasol o calabaza.

 

2.4.- OTRAS RECOMENDACIONES DIETÉTICAS MENORES

– El consumo de alimentos de la familia de las solanáceas en ocasiones causa problemas, destacando entre ellas el tomate, la berenjena, los pimientos morrones o las patatas (en menor medida en las rojas). Afortunadamente, su cocinado puede reducir o neutralizar en parte la sensibilidad a la solanina y otros posibles componentes perjudiciales presentes en este grupo de alimentos.

artritis_reumatoide_consejos_dieteticos-Igual podría ocurrir con el consumo de algunas oleaginosas (como el girasol o el cacahuete) y sus derivados, por lo que sería aconsejable reducir o evitar su consumo en beneficio de aceites como el de oliva, cuya extracción, además, puede lograrse sin tratamientos térmicos -preservando así su contenido en sustancias antioxidantes-.

-El consumo de diferentes alimentos que propician una elevación de anticuerpos específicos como el maíz y los cereales, o la leche y sus derivados podría estar implicado en el desarrollo de la artritis reumatoide, por lo que habría que comprobar individualmente la respuesta al consumo de estos alimentos para su posible exclusión de la dieta.

-Por el contrario, el consumo de zumo de uva, naranjas y brócoli se relaciona con una menor incidencia de artritis reumatoide, por lo que sería recomendable incluirlos en la dieta.

-Sería aconsejable también el consumo elevado de alimentos ricos en calcio, especialmente en casos de jóvenes ya diagnosticados con artritis reumatoide, a fin de mejorar la conservación ósea.

– Por otro lado, el magnesio, presente en buena medida en cereales integrales, presenta funciones positivas en relación al calcio, reduciendo el mismo en tejidos y placas calcificadas.

Tomar alimentos ricos en clorofila (como las verduras de hoja verde), en este caso por su relación con el calcio, sería también considerado beneficioso.

-Por último, el consumo regular de cúrcuma parece ser beneficioso en la artritis por sus efectos antiinflamatorios, pudiendo utilizarse sin riesgo en todo tipo de comidas y como sustituto de los colorantes alimentarios, como los usados en paellas y otros guisos.

 

3.- TRATAMIENTOS DIETÉTICOS RECOMENDADOS

Expuestas las anteriores recomendaciones generales, podemos deducir qué tipo de dietas son las más efectivas en el tratamiento de la artritis reumatoide.

Estas son:

3.1.- DIETAS VEGETARIANAS O SEMIVEGETARIANAS

Diferentes estudios han comprobado cómo la implantación de una dieta vegetariana (ovolactovegetariana o vegana) provoca una clara reducción en el número de articulaciones afectadas, el grado de dolor, la duración de la rigidez matinal y una mejora en los indicadores biológicos, siendo sin duda uno de los tratamientos dietéticos de preferencia.

Por su parte, una dieta semivegetariana basada en cualquiera de las anteriores pero que incluya el consumo regular o esporádico de pescado azul podría ser igualmente beneficiosa.

 

3.2.- DIETA RICAS EN HIDRATOS DE CARBONO CONPLEJOS Y FIBRA

Una dieta rica en hidratos de carbono complejos (fruta, verduras y cereales integrales), con un aporte elevado en antioxidantes presente en los mismos (vitaminas C, E, clorofila, carotenos, etc.), que incluya el consumo regular de pescado azul y lácteos desgrasados en detrimento de carne y alimentos grasos podría ser igualmente beneficiosa en el tratamiento de la artritis reumatoide.
Esta dieta, como las anteriores, sería rica en fibra, lo que favorecería tanto una mejora en la flora bacteriana como una reducción en los posibles casos de “intestino permeable”, suponiendo así una mejora en la evolución de la enfermedad.

 

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4.- REFERENCIAS

-María Rosa Alhambra-Expósito, María Elena Arjonilla-Sampedro, María José Molina-Puerta, Carmen Tenorio-Jiménez, Gregorio Manzano-García, Paloma Moreno-Moreno, Pedro Benito-López. Recomendaciones dietéticas en la artritis reumatoide. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, 2013; vol. 17, nº 4: 165 – 171.

-Ruiz, V. Alimentación, la alternativa olvidada. GU 4, 2006; 39-42.

-Pitchford, Paul. Sanando con Alimentos Integrales: Tradiciones Asiáticas y Nutrición Moderna. Ediciones Gaia, marzo 2011.

-Antonio Serrano Hernández. Células colaboradoras (TH1, TH2, TH17) y reguladoras (Treg, TH3, NKT) en la artritis reumatoide. Reumatología Clínica, 2009. Volumen 5.

-Kremmer, J.M. Clinical studies of omega-3 fatty acid supplementation in patients who have rheumatoid arthritis. Rehumatic Diseases Clinic of North America 17:pp 391-402, mayo 1991.

-Robinson D.R. y Kremmer, J.M. Rheumatoid arthritis and inflammatory mediators. World review of Nutrition and Dietetics 66: pp 44-47, 1991.

-Jantii, J. et al. Evening primrose oil in rheumatoid arthritis: changes in serum lipids and fatty acids. Annals of the Rehumatic Diseasses 48: pp 124-127, 1989.

-Mc Carthy, G.M, y Kenny, D. Dietary fish oil and rheumatic diseases. Seminars in Arthritis Rheumatism 21: pp368-375, junio 1992.

-Chandran B, Goel A. A randomized, pilot study to assess the efficacy and safety of curcumin in patients with active rheumatoid arthritis. Phytother Res. 2012 Nov;26(11):1719-25.

 

 

Sergio Carmona Torres
Dietista-Nutricionista