Día del Dietista-Nutricionista


Foto web 3Cada año, el 24 de noviembre celebramos internacionalmente el día del Dietista-Nutricionista. Una profesión cuya importancia en nuestro país es incuestionable: somos uno de los países con mayores índices de obesidad infantil y general, donde las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte, con casi un 15% de la población sufriendo diabetes tipo II y donde uno de cada cien españoles padece celiaquía, por poner algunos ejemplos.

 

Pese a la necesidad de nuestra actuación en la prevención y el tratamiento de estas enfermedades y tantas más, labor que otros profesionales de la salud no pueden cubrir al 100% al no haber sido preparados tan especialmente para ello, por desgracia, un año más, no nos queda más remedio que afirmar que, pese a todo, aún los nutricionistas siguen excluidos del sistema nacional de Salud, por lo que salvo en determinadas comunidades autónomas -más avanzadas en la aplicación de tratamientos multidisciplinales-, no seremos tratados correctamente por esta vía de la medicina general.

 

Y no es que la propuesta de incluir al Dietista-Nutricionista en el sistema nacional de Salud, ya elevada al Senado hace casi dos lustros, pueda ser inviable o innecesaria: no sólo mejoraría el estado de salud de la población en general, sino que además supondría un descenso en el gasto público Sanitario, gracias, en gran medida, a la labor en prevención que reduciría enormes gastos en medicación, tratamientos e intervenciones quirúrgicas, lo que, además, reduciría las bajas laborales por incapacidad o enfermedad.

Si a esto sumamos que todas las clases sociales, con independencia de su poder adquisitivo, necesitan de nuestros servicios, es difícil entender cómo, habiendo confirmado el propio Senado la necesidad de nuestra labor en el sistema nacional de Salud, nuestra inclusión se siga retrasando año tras año, siendo España, así, el único país de la Unión Europea que aún no cuenta con Dietistas-Nutricionistas en la Sanidad Pública, para desgracia de todos.

 

Y como todos me planteo, ¿a quién beneficia el mantenimiento de esta situación? No por cierto a la población, que no sólo pierde un dinero de sus impuestos año tras año malgastados por seguir manteniéndonos a la cola de Europa en este aspecto, sino que además se ve apartada de valerse del servicio de profesionales cualificados y altamente formados de un modo gratuito y universal, no quedando otro remedio a estos profesionales, salvo la posibilidad de mantener una consulta privada, que engrosar las listas del paro, desechar sus conocimientos y reciclarse en trabajos donde su valor se pierde, cuando no verse obligados a emigrar a otros países donde somos mejor tratados tanto laboral como profesionalmente, por mucho que nos pese. Un desperdicio y una pena.

 

Así que no me queda más remedio que despedirme deseándoos que el año que viene podamos celebrar el día del Dietista-Nutricionista teniendo a esta importantísima figura dentro de nuestro sistema de Salud, sin la necesidad de un intrusismo laboral impuesto al resto de profesionales sanitarios y sabiendo, por parte de la población, que la labor del Dietista-Nutricionista, así como su formación, va mucho más allá del tratamiento de la obesidad y de las dietas de adelgazamiento. Pues como ya vio entonces Alexis Carrel, no en vano premio Nobel de Medicina en 1912, “si los médicos de hoy no se convierten en los nutricionistas del mañana, los nutricionistas de hoy serán los médicos del mañana”.

Que disfruteis con la mejor salud.

 

Sergio Carmona Torres
Dietista-Nutricionista