Dieta Mediterránea y Dieta Occidental frente al Cáncer


INTRODUCCIÓN

Diferentes estudios han comprobado cómo la alimentación desempeña un importante papel en el desarrollo y la prevención del cáncer.

Por supuesto, no todas las formas de alimentarse guardan la misma relación con respecto al cáncer: determinadas dietas presentan un factor protector frente a la enfermedad, mientras que otras parecen propiciar en mayor medida el desarrollo, con el tiempo, de procesos cancerígenos.

Por ello, en este artículo vamos a comparar dos tipos de dietas cuyo seguimiento podemos encontrar en nuestro país y cuya relación con el cáncer pasa de ser protectora a propiciadora: la tradicional dieta mediterránea y la dieta occidentalizada.


1.- DIETA MEDITERRÁNEA, ALIMENTACIÓN OCCIDENTAL Y CÁNCER

Para estudiar adecuadamente la relación entre el cáncer y la alimentación no hay mejores ejemplos que dos tipos de dietas muy dispares entre ellas: la tradicional dieta mediterránea y la moderna dieta occidental. De sus diferencias podemos obtener indicios sobre qué factores pueden ser más recomendables para reducir el riesgo de padecer la enfermedad: tipos de alimentos, procesos de conservación, métodos de elaboración… Veamos sus características:

 

1.1.- CARACTERÍSTICAS DE LA DIETA MEDITERRÁNEA

dieta-mediterranea-cancerLa dieta mediterránea representa la forma de alimentación de determinadas zonas mediterráneas de países como Grecia, Italia o el sur de España a principios del pasado siglo.

se caracteriza por una alimentación basada en el consumo de verduras, cereales integrales, frutas y legumbres como alimentos principales, con la inclusión esporádica de pescados, carnes y lácteos, el uso de aceites vegetales (principalmente de oliva) y la toma de vino (o cerveza) de forma ocasional y moderada, generalmente con las comidas.

Los alimentos, consumidos en gran parte frescos, procedían de formas de agricultura y ganadería tradicional, sin el uso de fertilizantes químicos, pesticidas o herbicidas industriales, y representaban un importante volumen en la alimentación general.

 

1.2.- CARACTERÍSTICAS DE LA DIETA OCCIDENTAL

Por su parte, la dieta occidental es la que hoy día está implantada en mayor o menor medida en toda Europa, América y otros países industrializados, si bien su grado de implantación depende de la zona determinada de estudio, de la conservación de sus platos tradicionales o de las costumbres en la forma de alimentarse de la población.

cancer_grasas_saturadasSe caracteriza por un mayor consumo de carnes, lácteos y cereales refinados, un menor consumo de verduras, legumbres o pescados, y el mayor uso de grasas saturadas y refinadas, todos ellos procedentes, por lo general, de ganadería y agricultura intensiva, con el uso de fertilizantes químicos, pesticidas y herbicidas, ya sea para la alimentación del ganado o para la producción de cereales y vegetales para el consumo humano.

Gran parte de los alimentos que componen estas dietas son procesados, ya sea mediante tratamientos de refinado, o de conservación química o térmica para su consumo inmediato, siendo el consumo de alimentos frescos, por lo general, escaso, con la consiguiente carencia de importantes sustancias lábiles como determinados antioxidantes o vitaminas.

 

2.- EVIDENCIA CIENTÍFICA FRENTE AL CÁNCER

Según han constatado numerosos estudios científicos, el riesgo de padecer determinados tipos de cáncer aumentan conforme más se aleja la dieta de los patrones representativos de la dieta mediterránea, y más se aproxima a los de la dieta occidentalizada.

Algunos claros ejemplos, en relación a los tipos de cáncer más comunes, son los siguientes:

-Un estudio coordinado por la Universidad de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición en relación al cáncer de mama (cáncer con la mayor incidencia en mujeres españolas) ha concluido recientemente (año 2015) que la dieta mediterránea es una dieta que protege frente al posible desarrollo de dicho proceso cancerígeno (especialmente si se consume aceite de oliva virgen extra dentro de ella, pudiendo reducirse el riesgo de padecerlo hasta en dos tercios).

-Estudiando la incidencia de cáncer de próstata (aquél con mayor incidencia en varones españoles), es claramente observable que ésta es menor en países mediterráneos (donde aún se mantiene patrones de la clásica dieta mediterránea) frente a otros países europeos (cuyas dietas tradicionales presentan un mayor volumen en el consumo de carnes, lácteos y grasas saturadas), pareciendo clara la relación entre los alimentos que integran la dieta mediterránea y el menor riesgo de padecer este tipo de enfermedad.

-Por último, mencionar que un estudio realizado en Francia en el año 2012 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer comparó la incidencia de cáncer de colon (cáncer con mayor incidencia en la población española en general) en el sur de España y en Reino Unido, concluyendo que ésta era mucho mayor en el segundo, debido, en gran medida, a los hábitos alimentarios de dicha población (con un menor consumo de frutas y verduras y mayor consumo de carnes rojas y grasas saturadas).

Sabiendo esto, no es difícil intuir algunos de los consejos dietéticos que hoy día se recomiendan para reducir el riesgo de padecer cáncer, y que posiblemente hayas escuchado en más de una ocasión.

 

3.- ALIMENTACIÓN SALUDABLE FRENTE AL CÁNCER

dieta-mediterranea-3El cáncer es una enfermedad compleja, donde factores como el estilo de vida, la herencia genética o el entorno desempeñan un importante papel en su aparición o prevención. Por suerte, podemos establecer, gracias a la investigación científica, ciertos criterios que nos permitan intuir qué factores de riesgo podemos evitar, así como las medidas de prevención a nuestro alcance para tratar de sortear la aparición de la enfermedad.

Así, con respecto a la alimentación, hoy día podemos sospechar qué practicas dietéticas son las más adecuadas si queremos reducir el riesgo de la enfermedad. Resumidamente:

-Realizar un mayor consumo de frutas y verduras frescas.

-Tener un menor consumo de carnes rojas, embutidos, o carnes en conserva -salazones, ahumados…-.

-Mayor consumo de pescado como fuente protéica.

-Un mayor consumo de cereales integrales y uno menor de azúcares refinados.

-Un mayor consumo de aceites vegetales no procesados química o termicamente -como el AOVE-.

-O un menor consumo de grasas saturadas -mantequilla, manteca, tocino- e hidrogenadas -margarinas vegetales-.

Aplicando estos cambios a la alimentación actual podríamos revertir el proceso de occidentalización de nuestra dieta y así mejorar la calidad y esperanza de vida de la población. Todo un reto dado el menor tiempo del que disponemos para invertir en nuestra alimentación y la gran presión de la industria alimentaria. Pero algo que no es, ni mucho menos, imposible.

 

4.- BASES BIBLIOGRÁFICAS Y LECTURAS RECOMENDADAS

– Gil Hernandez, A. Tratado de Nutrición, tomo IV. Nutrición Clínica. Editorial Médica Panamericana. Mayo 2010.

– Pitchford, Paul. Sanando con Alimentos Integrales: Tradiciones Asiáticas y Nutrición Moderna. Ediciones Gaia, marzo 2011.

– Schneider, Ernst. Naturama, Enciclopedia Científica de Medicina Natural, tomo I. La Salud por la Nutrición. Editorial Safeliz. 5ª Edición, Abril 1992.

– Odile Fernandez. Guia Práctica para una Alimentación y Vida Anticáncer. Ed. Urano.

– Odile Fernandez. Mis Recetas Anticáncer. Ed. Urano.

– Frenkel M, Gross S, Popper Giveon A, Sapire K, Hermoni D. Living outliers: experiences, insights and narratives of exceptional survivors of incurable cancer. Future Oncol. 2015;11(12):1741-9. doi: 10.2217/fon.15.58.

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– IARC. Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans. IARC Monographs Vol. 89. Smokeless Tobacco and Some Tobacco-specific N-Nitrosamines. 2007. ISBN 978 92 832 1289 8.

 

Sergio Carmona Torres
Dietista-Nutricionista