Introducción de Alimentos: Nutrición del Lactante


INTRODUCCIÓN

lactancia_verduraLa alimentación del bebé es una materia de gran importancia en pediatría, ya que de ella dependerá tanto el correcto crecimiento del niño como la mayor o menor probabilidad de desarrollar una posible alergia alimentaria.

Por ello, es necesario conocer el orden consensuado en la paulatina introducción de alimentos, el momento de introducir cada uno de ellos y la importancia que tienen tanto los preparados caseros como los comerciales en la alimentación del bebé.

ÍNDICE GENERAL:

1.- INICIO DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

Durante los primeros meses de vida, el niño recién nacido se verá alimentado en exclusiva o bien por leche materna (alimento de preferencia) o bien, en su defecto, por fórmulas de iniciación y continuación, adecuadas para su correcta alimentación y posibilidades fisiológicas.

Basándose en evidencias científicas, existe cierto acuerdo en cuanto al momento oportuno para iniciar la introducción de alimentos que complementen a la leche tomada por el lactante; este inicio se hará adecuadamente entre los 4-6 meses de edad, no adelantando ni retrasando éste fuera de este rango, y en forma de alimentos sólidos, semisólidos y líquidos, ya sea como papillas, purés, zumos, u otras formas tolerables por el niño.

 

2.- MÉTODO DE INTRODUCCIÓN

La introducción de los diferentes tipos de alimentos deberá realizarse siguiendo un orden y unas pautas claramente definidas, a fin de evitar situaciones adversas como intolerancias o desarrollo de alergias, y se realizará de forma progresiva, en pequeñas cantidades (que irán en aumento) y de forma ordenada, introduciendo nuevos alimentos una vez establecida la tolerancia al anterior.

lactancia_aguaEsto permitirá que, de realizarla correctamente, a los 6 meses de edad el niño comience a obtener ya parte de la energía consumida a través de otros alimentos distintos de la leche materna, la cual deberá seguir aportando, como mínimo, el 50% del total.

Por otro lado, será conveniente no maleducar el paladar del niño, ofreciendo una baja ingesta de sal en los preparados, lo que ayudará a prevenir futuras enfermedades como hipertensión o daño renal, limitando, del mismo modo, la introducción de alimentos dulces o el endulzar los preparados.

Por último, no hay que olvidar ofrecer agua frecuentemente, si bien tampoco se debe abusar de dar al niño infusiones y tés de bajo aporte calórico que puedan desplazar la toma de otros alimentos más ricos en nutrientes.

 

3.- ORDEN DE INTRODUCCIÓN

Aunque generalmente se siguen unas pautas bastante definidas y que suelen dar buenos resultados, no existe un consenso total sobre el orden de introducción de los alimentos que formarán parte de la alimentación complementaria, ya que no hay razones científicas que justifiquen qué tipos de alimentos deberían ser introducidos antes o después.

Esta es la razón de que se permita a los progenitores hacerlo en relación a las costumbres familiares y/o socioculturales, si bien suele recomendarse un orden más o menos lógico, especialmente a la hora de introducir alimentos potencialmente alergénicos, casos en los que no se recomienda hacerlo hasta, al menos, los 12 meses de edad.

Veamoslo:

3.1.- CEREALES (DESDE EL 4º-6º MES)

Presentados en formas de papillas que suelen mezclarse con agua, leche materna o bien leches de iniciación/continuación, son bien aceptadas por el lactante y una buena fuente de hidratos de carbono, siendo, generalmente, el primer grupo de alimentos que se introduce (desde el 4º mes).
Hasta ahora y aún hoy es común la recomendación de dar harinas sin gluten hasta, al menos, el 6º mes, si bien estudios recientes recomiendan ofrecerlo entre el 4º y el 6º mes (siempre después del 3º y antes del 7º) ya que parece reducir el riesgo de enfermedad celíaca (intolerancia al gluten) y de diabetes.
Por otro lado, no sería desaconsejable que estuviesen fortificadas con hierro, lo que comenzaría a compensar, desde el 4º mes, el bajo aporte férrico de la leche.

 

3.2.- FRUTAS (DESDE EL 5º MES)

Igualmente en forma de papillas, comienzan a ofrecerse generalmente desde el 5º mes.
Son una buena fuente de fibra, vitaminas y antioxidantes para el niño, además de presentar un alto contenido en azúcares naturales.
Las primeras frutas que suelen añadirse son la manzana, la pera, el plátano y la naranja, aunque esta última, junto con el resto de cítricos, es, en ocasiones, desplazada hasta el 12º mes, como igual ocurre con frutas como la cereza o la fresa. Por su parte, frutas como el albaricoque o el melocotón no suelen incorporarse hasta el 12º o el 18º mes.

 

3.3.- VERDURAS, HORTALIZAS Y CARNES (DESDE EL 6º MES)

lactancia_04Introducidos generalmente desde el 6º mes, las papillas de fruta y verdura, generalmente combinadas con cualquier tipo de carne magra y aceite de oliva, se ofrecen en forma de purés. Presentan buenas cantidades de vitaminas, fibra y minerales de importancia, como el hierro.

Suelen evitarse verduras como la remolacha y las foliáceas (las espinacas, acelgas, col, lechuga, etc.) por su alto contenido en nitratos, capaces de producir metahemoglobinemia en el bebé, retrasándose su inclusión hasta los 9-11 meses o, incluso, hasta el año de edad.

 

3.4.- YOGUR Y OTROS LÁCTEOS (DESDE EL 8º Y EL 12º MES)

Los yogures son una buena fuente de calcio que pueden introducirse ya desde el 8º mes, siendo buenos para el tránsito y la flora intestinal del bebé.
Por otro lado, la mantequilla no se recomienda dar, al menos, hasta el año de edad dado su alto contenido en colesterol, como igual pasa con los quesos.
Por su parte, la leche de vaca tampoco se recomienda hasta superado el año de vida, dada su alta carga renal de solutos y sus efectos adversos sobre el estado nutricional del hierro y sobre el perfil lipídico.

 

3.5.- PESCADO (DESDE EL 9º MES)

Desde el 9º mes el pescado blanco puede sustituir en algunos purés de verduras a la carne, si bien se plantea la inclusión de pescado desde el inicio de la alimentación complementaria por su aporte en DHA (ácido docosahexaenoico), que mejoría el estado nutricional del mismo.
Sea como fuere, hasta ahora lo más común es la incorporación de pescado blanco desde el noveno mes, retrasandose, en muchas ocasiones, la inclusión de pescado azúl hasta el 18º mes de vida.

 

3.6.- HUEVOS (DESDE EL 10º Y EL 12º MES)

La yema de huevo se puede comenzar a dar entre el 9º y el 10º mes, si bien el huevo completo con clara se suele administrar desde el 12º mes.
Siempre se administrará cocinado, lo que facilitará la digestión y evitará posibles infecciones por Salmonella.

 

lactancia_053.7.- LEGUMBRES (DESDE EL 10º Y EL 12º MES)

Exclusivamente, los guisantes pueden introducirse entre el 9º y el 10º mes, si bien el resto de legumbres no suelen darse hasta cumplido el año de edad (12º mes). Serán una buena fuente de proteínas, fibra y minerales.

 

3.8.- FRUTOS SECOS (18º-24º MES)

Los frutos secos son un alimento cuyo consumo en niños suele retrasarse hasta el 18º mes o, preferiblemente, hasta segundo año de vida, ya sea por el riesgo de desarrollar alergia a los mismos o por el posible riesgo de atragantamiento. Desde luego, no es conveniente dárselo al bebé sin supervisión constante, y jamás si aun no mastica del todo correctamente los alimentos.

 

3.9.- MARISCO (24º MES)

En cuanto al marisco, como ocurre con los frutos secos, la recomendación más generalizada es la de retrasarlo hasta el segundo año de edad, por sus posible alergenicidad y por no ser un alimento con mucha importancia nutricional.

 

4.- PREPARADOS COMERCIALES

Existe una gran variedad de productos en el mercado destinados a la alimentación complementaria del lactante.
lactancia_03Desde tarritos, papillas para bebés hasta preparados que sólo necesitan la adición de agua, estos productos, que deberán ser nutricionalmente adecuados y libres de contaminantes de cualquier tipo, ofrecen gran variedad y facilidad a la hora de administrarlos, si bien no será conveniente abusar de ellos (sino usarlos de modo ocasional, como en salidas de casa o en viajes) a fin de educar adecuadamente al niño a las distintas preparaciones culinarias así como para ofrecer al niño la posibilidad de tomar frecuentemente alimentos frescos.

Es conveniente comentar que algunos de estos preparados, como los tarritos, sufren sucesivas cocciones, homogenizaciones y esterilizaciones a lo largo de su proceso de elaboración, lo que inevitablemente reduce en parte la carga nutricional del producto final.

Además, pueden (y suelen) presentar cantidades elevadas de azúcar y sal en su composición, lo que podría condicionar negativamente el paladar del niño al acostumbrarse a ello, con las consecuencias futuras que ello conllevaría.

 

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5.- BASES BIBLIOGRÁFICAS Y LECTURAS RECOMENDADAS

– Gil Hernandez, A. Tratado de Nutrición, tomo III. Nutrición humana en el estado de salud. Editorial Médica Panamericana. Mayo 2010.

– Agostini C, Decsi T, Fewtrel M y cols. ESPGHAN Committe on Nutrition. Complementary feeding: A commentary by ESPGHAN Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2008; 46: 99-110.

 

Sergio Carmona Torres
Dietista-Nutricionista